El vínculo especial entre el niño y el pony

El vínculo especial entre el niño y el pony

Entre el niño y el caballo (o pony) se establece un vínculo de afecto natural sin que interfieran cuestiones de interés ni haya una relación de poder, y se crea un vínculo de amistad que difícilmente se puede generar con otros animales.

Los caballos están abiertos a la relación con otros seres, por tanto, les resulta fácil entenderse con los niños porque saben que nada malo pueden esperar de ellos.

El pony como un amigo

El niño aprende a querer y respetar a un ser vivo. El caballos se convierte en un nuevo amigo con el que puede comunicarse fácilmente sabiendo que lo comprende y que puede recibir de él todo el afecto y cariño. El pony (o el caballo) es un animal sensible que transmite tranquilidad y confianza. Son capaces de reconocer a su niño-amigo, aún sin llegar a verlo, por la sensibilidad de su olfato y por el sonido de su voz.

Un niño debe saber, para relacionarse con su amigo caballo, que es un ser vivo, que tiene su propia voluntad y que hay que llegar a un acuerdo con él de amigo a amigo. Aprenden, además, que son más útiles las palabras suaves y el gesto de cariño que la brusquedad y la violencia.

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